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Trnava, Eslovaquia.

 

 

La ciudad eslava de Trnava está ubicada a casi 50 kilómetros de la capital de Eslovaquia, Bratislava, y es la actual sede del archiobispado Católico Romano. La ciudad tiene un enorme valor histórico, religioso y cultural debido al alto número de iglesias que existen dentro de sus muros; gracias a esto, la ciudad recibe apodos tales como la “pequeña Roma” y la “Roma eslovaca”. Esto sugiere el enorme valor que tiene la religión católica para el legado cultural que existe en la ciudad.

Construida según algunos desde antes de la edad media, funcionaba como un puesto comercial intermedio entre los caminos que iban desde Bohemia hasta Hungría, y desde Polonia hasta el Mediterráneo. Gracias a su importancia, el rey le otorgo privilegios cívicos al entonces pueblo, que empezó a crecer económicamente de manera drástica; debido a esto, la producción y manufactura de productos locales también aumentó, hasta el punto que gradualmente se convirtió en un punto de comercio importante para varios países.

Eso significó también que los enemigos invasores también tomaron más interés en la ciudad, por lo que poco a poco las defensas de la ciudad tuvieron que ser mejoradas. En el siglo XIII, debido a la guerra Tartar, donde invasores mongoles empezaron a saquear Europa del este de manera continua, Trnava creció en gran medida gracias a personas que venían allí a buscar refugio, aumentando la economía y las dinámicas de comercio.

Eventualmente, invasores otomanos tomaron control de la ciudad, quitándoselo al ejército de Hungría y así dando paso a una época donde llego la reforma a la iglesia. Trnava se convirtió un sitio que se oponía a las reformas y eso desencadeno en otro número de conflictos, esta vez de orden religioso; los jesuitas que allí tenían las sedes de sus órdenes se oponían a las revueltas que empezaron a originarse en Europa contra la iglesia a partir del siglo XVI y XVII.

Durante esta misma época, se fundó la universidad de Trnava, con el propósito de apoyar la contrarreforma, y dando paso así a una época de cierta ilustración para los pobladores. Eso también significo el establecimiento del eslovaco como el idioma predominante de la religión, debido a que se empezaron a imprimir ejemplares de la Biblia en este idioma, ya que gran parte de la población eran eslovacos de linajes antiguos.

Durante el siglo XIX, el pueblo tuvo varios eventos que cambiaron la manera de vivir de sus pobladores; la universidad fue trasladada a la ciudad de Buda, y la sede del archiobispado también fue transferida a Esztergom. Sin embargo, estos eventos negativos fueron contrarrestados en 1844, cuando se creó el primer ferrocarril que conectaba las ciudades con la capital. Gracias a este evento, y a la vertiginosa industrialización que el país estaba atravesando, múltiples fábricas fueron creadas en la ciudad, normalizando la economía y el empleo.

En el siglo XX esta industrialización se vio cada vez más formalizada, y Trnava creció poco a poco fuera de sus muros para convertirse en una de las ciudades más importantes en cuestiones de industria en el país. Su larga historia también la hacen una ciudad con muchos atributos turísticos, que fueron conservados a la perfección durante muchos siglos; su arquitectura gótica representa muy bien la fuerte influencia que tuvo la iglesia aquí durante la edad media.

Uno de los mejores ejemplos de eso es la Torre del Pueblo construida durante el siglo XVI en la plaza central de Trnava, que ha sido reconstruida múltiples veces debido a algunos accidentes e incendios que ha sufrido. Además de esto, ha sido reconstruida en intentos de preservarla y preservar la integridad de la estructura de 29 metros sobre la plaza. En su interior alberga un complejo mecanismo de reloj que fue agregado durante 1729, y que puedes conocer por medio de excursiones en la torre.

Otra construcción importante para la Ciudad de Trnava , aunque por motivos distintos, es el Estadio City Arena, también conocido como estadio Anton Malatinský, construido en 1921 y reformado continuamente desde 1996. Este estadio fue llamado así por el exjugador de futbol y entrenador Anton Malatinský, que es considerado una leyenda y ampliamente respetado en la localidad. Si te interesa ver alguno de los partidos que allí se juegan, puedes adquirir las entradas en el mismo estadio.

La arquitectura antigua y preservada tiene un enorme valor para la ciudad de Trnava, como podemos observar en la Plaza de la Trinidad , un espacio en el centro de la ciudad que contiene algunos de los edificios mejor conservados de la ciudad. Algunos de estos datan del siglo XVI y XVII, representando estilos barrocos y góticos propios de la influencia religiosa de esa época. Los tours en la plaza son muy populares, ya que muestran y explican los diferentes edificios de la zona.